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Construcción Ecológica y
Políticas Locales
El
encargado especial de las Naciones Unidas para los
derechos humanos, declaró que las autoridades
españolas han de considerar el derecho a una vivienda,
como un derecho humano básico (5/junio/2007). Este
derecho está basado en la
Constitución Española:
El derecho a una vivienda digna está reconocido en el
Art. 47 de
la Constitución Española, la cual también incluye
consideraciones acerca de la protección de
"la
función social del derecho a la propiedad
privada" (Art.
33) y "el derecho a
disfrutar de un entorno que favorezca el desarrollo de
las personas" (Art. 45). Es más, el Art. 10 de
la Constitución Española, señala que
"todas
las consideraciones relativas a los derechos y
libertades fundamentales reconocidas en la
Constitución, deben supeditarse a lo establecido en la
Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como
el resto de tratados y acuerdos en la materia,
ratificados por España".
El
Parlamento Europeo (21 de Junio de 2007) y
la
convención internacional para la protección de los
derechos humanos y las libertades fundamentales, han
condenado asimismo de forma enérgica, el abuso que el
Gobierno Español ejerce sobre sus ciudadanos y
residentes en lo referente a su derecho fundamental a
disfrutar de la protección de su propiedad a sí como de
un entorno sostenible. Los abusos citados, se refieren a
recalificación de terrenos y destrucción de propiedades
por las autoridades municipales sin derecho a
compensación, abusos de los derechos individuales a la
propiedad privada,pactos urbanisticos secretos, y usos
no sostenibles de los recursos. Las denuncias fueron
llevadas a cabo por residentes de Madrid y Valencia,
pero las resoluciones de la UE y la ONU son aplicables
a todo el territorio español.
La
directiva del parlamento europeo y del consejo para la
eficiencia energética (5 de Abril del 2006), detalla la
urgente necesidad de un desarrollo energético eficiente
y sostenible. España tiene los niveles de emisión de
CO2 más elevados de la Unión Europea. Sólo Turquía se
encuentra en un puesto peor en la lista global del
Protocolo de Kyoto. En la cumbre
de
ONU del 27 de
Septiembre de 2007, el Presidente de l Gobierno
Español, Don Jose Luis Rodríguez Zapatero expresó:
"Estamos haciendo lo posible por reducir nuestras
emisiones y alcanzar nuestros objetivos. Durante muchos
años España no hizo nada, pero ahora vamos a hacerlo
todo."
Sin embargo, los esfuerzos de los habitantes para
cumplir las directivas comunitarias, se pueden ver
obstaculizados por las autoridades municipales, que
pueden no tener ni el interés, ni la formación
necesaria en las tecnologías de construcción que
conlleven una eficiencia energética. Las agendas de
estas autoridades pueden estar más orientadas a
satisfacer intereses personales o de partido , que
obras de interés general. Y debido a las peculiaridades
de las ordenanzas locales, los funcionarios, entrenados
en el arte del formalismo legal, bien pueden encontrar
una interpretación adecuada a sus intereses de entre
toda la maraña de cláusulas y ordenanzas urbanísticas
trasnochadas. Por supuesto, el resultado de todo esto
es el poder: Un cuello de botella que sólo el
funcionario en cuestión puede desatascar. Previo pago
obviamente.
El entramado político de un consistorio municipal,
puede contribuir a agravar el problema. Si un partido
no recibe suficiente apoyo en las elecciones para
gobernar, deberá pactar apoyos con otro partido, que
sin duda, exigirá contraprestaciones, a menudo en forma
de control sobre determinadas carteras. Si el partido
político en minoría, demanda el control de las carteras
de urbanismo y medio ambiente, controlará las
decisiones en esas areas tan importantes, incluso si el
partido en mayoría, está en desacueerdo con las
decisiones que se tomen. De oponerse, la coalición
peligraría.
El conjunto, a menudo contradictorio de regulaciones
urbanísticas, deriva de diferentes épocas y culturas
políticas. Algunas vienen de la cultura política de
1956 e incluso antes, y otras de la Constitución de
1978. Otras, han visto la luz en las últimas dos
décadas. Por ejemplo, la intención original de las
regulaciones en Asturias, era la de grantizar, los
recursos alimenticios básicos, la producción de los
cuales se basaba en la agricultura y ganadería
tradicionales. No obstante, a medida que la economía
local cambiaba, esas regulaciones, pasaron a servir a
otros intereses, como las grandes explotaciones
ganaderas, empresas de construcción y suministradores
de materias primas (los cuales ejercían su poder en
contra de cualquier tecnología que ellos no
produjeran), operadores de turismo (que fruto de
conexiones políticas, obtenían concesiones que habían
sido denegadas a otros) y grandes consorcios de la
construcción, con verdadero poder político.
En Asturias, los propietarios de grandes explotaciones
ganaderas, reciben cuantiosos subsidios comunitarios y
al tiempo, están exentos de ciertas restricciones
urbanísticas de forma que pueden construir o remodelar
casas en tierras rústicas, mientras que alguien con una
diferente vocación (y por tanto, no registrado como
ganadero), sería incapaz de obtener un permiso para la
misma parcela. Lo que es más; dicha persona, no podría
registrarse como ganadero aunque quisiera, mientras que
numerosos ganaderos que ya hace tiempo que han
abandonado su producción e incluso viven en las
ciudades, mantienen sin embargo su derecho a reformar o
construir casas en la medida que surjan posibilidades
de inversión.
Construcción
Ecológica y
Políticas Locales
A pesar de que las
interpretaciones de regulaciones y permisos por parte
de los gobiernos municipales, a menudo se envuelven en
un lenguaje de matiz medioambiental, dicho lenguaje
puede llevar a equívocos, ya que lo que se entiende por
"protección medioambiental" ha cambiado notablemente en
los últimos tiempos, y las autoridades locales, podrían
no ser conscientes de las consecuencias de dicho
cambio.
La “protección
medioambiental”, ha sido frecuentemente
interpretada como protección sectorial dejando de lado,
conceptos de tanta actualidad social y mediática como
son sostenibilidad, emisiones de CO2, biodiversidad y
eficiencia energética. De esta forma, los ganaderos,
podían controlar el paisaje rural, los constructores
esperaban controlar la edificación, y los políticos y
sirvientes civiles de cada municipio esperaban
controlar la parcelación para favorecer el interés de
las empresas locales. Este enfoque fue conocido como
planificación espacial. Esto es, que hay diferentes
áreas para diferentes sectores
económicos. Contaminar la zona industrial, pero tratando de mantener la reserva ornitológica más o menos limpia. Entregar los bosques y el hábitat de la fauna a los ganaderos eliminando especies protegidas. Permitir y promover el turismo masivo en las montañas y especialmente en la costa, pero protegiendo hasta cierto punto algunas zonas, lo que beneficiará también a los intereses turísticos locales.
Hace apróximadamente una década, este enfoque cambió, dando lugar a lo que se conoce como " Planificación estratégica de proyectos". Un proyecto puede ser estimado como de vital importancia para la entidad política o económica dominante. La idea es la de crear para la región una especie de marca que puede ser posteriormente comercializada para competir con otras regiones nacionales o del exterior.(Este modelo ha sido considerado por ciertos estudios, como basado en los fueros o sistemas corporativistas, que dominaron largo tiempo la cultura política española).
Algunos ejemplos de esta "planificación estratégica de proyectos", los tenemos en la Ciudad de la Ciencia de Valencia, en Benidorm, en la Costa verde de Asturias, en Bilbao... Lo mejor sería hacer lo que hizo Bilbao. Sustituir un entramado industrial obsoleto y contaminante por el museo Guggenheim y así revitalizar una vieja ciudad. Sin embargo, Valencia y las costas asturianas y andaluzas, se han transformado en el horror que hoy son. Lo que ocurra en los Picos de Europa o en El Sueve, aún está por ver.
La mayoría de las decisiones municipales, están basadas en una interpretación desfasada de la "protección medioambiental" y están muy alejadas de las directivas de la ONU o de la UE, o incluso de la legislación española. Las decisiones tienen poco que ver con la eficiencia energética, la protección de la biodiversidad o el desarrollo rural sostenible y en cambio, se orientan a proteger a sectores locales y prerrogativas de partido, a costa del desarrollo social, cultural y económico.
Muchos arquitectos españoles, señalan que detodas las personas implicadas en un proyecto de construcción desde su origen hasta su culminación, ellos mismos, como especialistas, tienen una mínima influencia en el proceso de diseño y construcción , debido a que para que un proyecto sea aprobado por un técnico municipal, se ha de otorgar un control significativo a las autoridades locales y a los constructores, que son los menos indicados para tomar decisiones relativas al diseño arquitectónico y a la tecnología de construcción.
De este modo, cualquier innovación tecnológica o referente al diseño, es subordinada a otros intereses más ocultos, dando lugar a proyectos poco sostenibles que ignoran el emplazamiento idóneo, el impacto ambiental o el uso de materiales o metodos de construcción energéticamente eficientes.
Escala
y visión al nivel del municipio
rural
El concepto de "Escala", en
terminología de planificación territorial, se refiere
al rango de influencia económica y geográfica que tiene
una intervención estratégica o al alcance económico de
un proyecto de urbanización. No obstante, "escala "
puede referirse a algo bien diferente. Los proyectos de
los propietarios locales, tienen a menudo mayor
importancia que los planes más generales, ya que
afectan directamente a su bienestar y a sus derechos.
Los proyectos de los propietarios particulares, son y
deberían permanecer como proyectos de las personas
locales, con interés en otorgar comfort y
aprovechamiento eficiente de la energía a unas casas
insanas, húmedas y mal aisladas. La mayoría de la gente
está interesada por las nuevas tecnologías sostenibles,
que les ahorren dinero y protejan su tierra.
Un buen punto de partida para planificar una reforma,
es el de permitir a los propietarios, el restaurar,
ampliar o construir sus propios proyectos, usando
materiales aislantes energéticamente eficientes, así
como tecnologías de acumulación solar, tal y como queda
reflejado en las directivas europeas. Desde un punto de
vista más general, este enfoque ahorrará energía,
aumentará el bienestar social local y creará
oportunidades económicas para empresas relacionadas con
el desarrollo sostenible.
El bienestar por si
mismo, no puede ser valorado en términos económicos,
pero el ahorro energético derivado de utilizar métodos
y materiales de construcción adecuados, de emplazar
correctamente los edificios, de utilizar tecnologías de
acumulación solar, sin mencionar la reducción de
emisiones nocivas de gases contaminantes, puede llegar
a suponer hasta un 50%. Lo que es más, como efecto
multiplicador del beneficio, la demanda de construcción
de nuevas casas ecológicas generará un interes
creciente por la formación en dicho campo, generando
nuevas y esperanzadoras oportunidades de empleo para
los jóvenes locales.
Sin embargo, esta visión requiere un cambio de actitud
por parte de profesionales, arquitectos, y autoridades,
en lo que se refiere a qué es lo que constituye una
casa, y quién debería controlar el proceso de
construcción y diseño.
La experiencia de
muchas personas, sugiere de cualquier modo, que la
intrepretación por parte de los municipios de las
regulaciones en materia de construcción es menos
abierta y menos equitativa de lo que a muchos les
gustaría. Tal es la naturaleza de la fragmentación
política española a lo largo de la historia, que muchos
funcionarios municipales con poder de decisión no estan
dispuestos a ser cuestionados por una parte importante
de la población, de modo que catalogan determinados
proyectos como"estratégicos",en función de su beneficio
económico a corto plazo, o del hecho de que otorgue una
publicidad beneficiosa para intereses particulares o
favores hacia asociados políticos o
empresariales.
De cualquier modo, el uso de recursos de manera
equitativa y sostenible, y de técnicas ecológicas de
construcción, como recomiendan tanto la UE como los
Organismos Gubernamentales de la Nación, pueden ser
rechazadas como "no aplicables", a causa de que los
encargados de tomar decisiones al respecto, poseen una
visión desfasada de la problemática y arrastran
habitualmente hábitos mecánicos de comportamiento. Lo
que podría y debería resolverse dentro de la propia
municipalidad, es a menudo desplazado por otros
intereses. Este problema ha de formar parte del objeto
de atención de ulteriores reformas urbanísticas.